4 Problemas sexuales que pueden afectarle a todas las mujeres

Los problemas sexuales pueden ser extremadamente frustrantes, no sólo porque ponen un amortiguador en la vida sexual, sino también porque pueden afectar seriamente las relaciones.

 

Hay 4 diferentes tipos de disfunción sexual: la falta de deseo sexual, la falta de excitación sexual, la dificultad o incapacidad de alcanzar el orgasmo y el dolor durante las relaciones sexuales.

 

1. Falta de deseo sexual

Entre el agotamiento del trabajo, la angustia psicológica, los problemas de la imagen corporal, los conflictos de relación, el control de la natalidad y los antidepresivos, hay varias razones por las que tal vez no tengas ganas de tener relaciones sexuales. Es importante hacer un balance y ver  qué podría estar afectando tu excitación para que puedas trabajar en el problema por tu cuenta o con un terapeuta con licencia. 

 


2. Problemas de lubricación


Los problemas con la lubricación pueden hacer que el sexo sea incómodo o incluso doloroso, por lo que no es un problema que se puede ignorar fácilmente. La sequedad vaginal puede ser causada por deshidratación, medicaciones, estar amamantando, o incluso por los cambios hormonales durante la menopausia. Usar lubricante personal es una gran manera de combatir el problema.

 

3. Dificultades del orgasmo


Un estudio reveló que las mujeres de 20 a 24 años tienen más problemas de llegar al orgasmo. Una posible explicación es que a esa edad las mujeres son más propensas a tener relaciones sexuales con parejas ocasionales, asociado con una menor probabilidad de orgasmo. A medida que las mujeres envejecen, es más probable que hayan encontrado una pareja sexual consistente y se sientan más cómodas y conocedores de lo que les gusta. 

 

4. Sexo Doloroso


La dispareunia se define como el dolor en la vagina, el clítoris o los labios durante las relaciones sexuales, y es una de las disfunciones sexuales más complejas. Los expertos dicen que puede ser causada por la sequedad vaginal, infecciones de las vías urinarias o incluso el trauma psicológico. Por lo general es diagnosticado por un médico basándose en tus síntomas, y puede mejorar con una variedad de protocolos diferentes. Lo que queda a tu alcance es probar una posición diferente, a ver si el dolor mejora.