Consecuencias psicológicas del bullying: ¿qué podemos hacer?

Lamentablemente el bullying sigue siendo un tema recurrente en la sociedad. Niños que no quieren ir al colegio, que llegan a tener depresión y algunos que incluso llegan a suicidarse. Desgraciadamente es una realidad y sólo nosotros podemos pararlo pidiendo tolerancia cero ante la violencia.

Se sabe que el bullying afecta física y emocionalmente a los niños. Pero poco se conoce sobre los efectos a largo plazo del acoso escolar. Ahora dos nuevos estudios ponen la lupa sobre los adultos y confirman que las consecuencias del hostigamiento perduran en el tiempo, provocando depresión y trastornos de la ansiedad en las víctimas.

El bullying es un factor erosionante de la autoestima de los chicos. Los va carcomiendo y puede dejar rastros en la adultez”, señaló Paula Sansalone, psicóloga infanto juvenil del Equipo Anti Bullying Argentina.

A continuación brindamos una lista de alguna de las consecuencias psicológicas que puede provocar el acoso escolar:

  • Problemas físicos. Salud somática (dolores de cabeza, gastrointestinales, agotamiento, entre otros )
  • Pérdida de autoestima. Sensación de soledad y desamparo.
  • Problemas emocionales. Fobias, ansiedad, depresión.
  • Agresividad. Dirigida hacia el acosador o hacia sí mismo.
  • Culpabilización. Sienten que ellos son los culpables de la agresión que reciben por parte de terceros.
  • Consecuencias futuras. Propensos a ser víctimas de mobbing cuando llegan a la etapa laboral.
  • Desarrollo social negativo para establecer nuevas relaciones.
  • Consecuencias académicas. Falta de interés y de motivación en las clases.

Las consecuencias dependerán en gran parte de la personalidad del niño abusado. En general, cuando son más tímidos e inhibidos, los efectos serán mayores que en aquellos que cuentan con los recursos para enfrentar el problema.

Si desde la familia se quieren aliviar las consecuencias de haber sufrido bullying la mejor manera es mostrarle al niño que pase lo que pase siempre recibirá nuestro apoyo incondicional. Tenemos que creerle, comprenderlo y apoyarlo en todo momento. 

El que sufre o ha sufrido bullying tiene que tener la percepción de que hay una solución y que en todo momento va a recibir la ayuda que necesita.

Las consecuencias de la violencia nos afectan a todos. Los chicos que han sido agresores tienen más probabilidades de caer en conductas delictivas. Por otro lado, los roles no son estáticos: el que hoy es víctima, mañana puede ser agresor. El mayor desafío es reconocer que esto existe. Desterrar el ‘acá no pasa’”, concluye Sansalone.

Uno de los trabajos liderado por el Hospital de Niños de Boston y publicado recientemente en la revista científica Pediatrics, halló que el 45% de los niños sometidos regularmente al bullying presentaba a largo plazo un nivel bajo de bienestar emocional. Otra investigación de 2013, publicada en JAMA Psychiatry, siguió a 1.420 chicos entre los 9 y los 26 años, y detectó que quienes habían sido víctimas de hostigamiento durante la infancia tenían 4,3 veces más probabilidades de sufrir depresión y trastornos de la ansiedad en la adultez.