¿Escuchaste hablar de la  médula ósea? Puede salvar vidas

Hoy hablaremos del importante rol que tiene la médula ósea en nuestro organismo y en qué consiste la donación de la misma.

Pero antes de introducirnos en el tema y entrar en este maravilloso mundo de salvar vidas, tenemos que saber qué es la médula ósea. A continuación su definición:

Material blando y esponjoso presente en los huesos grandes. Produce más de 200 mil millones de células sanguíneas nuevas cada día, incluidos glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas”.

Pero para las personas con enfermedad de la médula ósea, incluidos varios tipos de cáncer, el proceso no funciona como corresponde. A menudo, un trasplante de médula es la mejor probabilidad de supervivencia de una persona y una posible cura. La buena noticia es que la donación de médula ósea puede ser tan sencilla e indolora como la donación de sangre.

Pero, ¿en qué consiste el trasplante de médula? 
Un trasplante de médula ósea reemplaza a la médula ósea enferma con tejido sano, normalmente células madre que se encuentran en la sangre. Por ese motivo, a los trasplantes de médula ósea también se los denomina trasplantes de células madre. Las células madre del donante pueden provenir de la sangre que circula por el cuerpo de otra persona o de la sangre del cordón umbilical.

A saber, es necesario encontrar un donante compatible con la sangre del enfermo. Sólo 1 de cada 4 pacientes tiene un familiar compatible. Los demás han de recurrir a registros de donantes de médula ósea. 

La compatibilidad es difícil de encontrar, por eso es importante informarnos acerca del tema para brindar ayuda a quien lo necesite y aumentar las posibilidades de que el enfermo consiga donante y por consiguiente, en la mayoría de los casos, salve su vida.

Hoy la donación se parece a una de sangre, no hay necesidad de anestesia. Además, la palabra trasplante hace que la gente piense en cirugía, cuando en verdad, no lo es.

¿Quién puede ser donante?
Cualquier persona que cumpla los siguientes criterios puede ser un potencial donante: >tener entre 18 y 50 años; <buen estado de salud; <pesar más de 110 libras.
Para poder donar tu médula, es necesario saber la "huella genética" (HLA, por sus siglas en inglés: Human Leukocyte Antigen) de las células que se donan y que coincidan con las del receptor. La probabilidad de encontrar un donante idéntico es muy escasa.

¿Cómo ser candidato a donante?
Solamente hace falta un sencillo análisis de sangre para identificar tu "huella genética" (HLA), que se registra en un ordenador central de forma confidencial y codificada. Serás donante cuando tu HLA sea compatible al de una persona que necesite médula ósea sana.
Necesitarás realizar un análisis de sangre, seguido de un formulario de consentimiento.

En caso de compatibilidad, a continuación te contamos el procedimiento del trasplante:
Existen dos técnicas de extracción de la médula ósea.
La utilización de una u otra dependerá del criterio médico. 
Una de ellas se realiza en un hospital, mediante punción, con agujas especiales, en la parte posterior de las crestas ilíacas (área que abarca desde el borde superior del ilion hasta la pelvis). Es una técnica indolora puesto que se realiza con anestesia general, de una duración aproximada de una hora. Al día siguiente el donante puede regresar a su domicilio.
La otra técnica, que no está definitivamente introducida, no precisa ingreso hospitalario, ya que se reduce a una punción venosa para hacer circular la sangre por un aparato que filtra las células progenitoras que más tarde se transplantarán al receptor.
Recibirás más información antes de la donación.

En cualquier momento puedes decidir el continuar o no en el registro de donantes.

Donar médula ósea salva vidas. ¡Infórmate del procedimiento de donación que ofrece tu estado y súmate a la ola de salvar vidas con vida!