La querida esperando ser esposa 


Querida y estimada doctora Isabel, 
No sé cómo empezar, pero justamente hoy me siento tan desesperada. Le cuento que hace dos años me separé de mi esposo con un matrimonio de diecinueve años. Es una bella persona pero, aunque lo quiero con todo mi corazón, para mi es sólo un gran amigo que aún hoy todavía me enamora a pesar de que sabe que en mi vida existe otra persona. Él lo sabe desde que empezó este romance en el trabajo. Dejamos de vivir bajo el mismo techo hace dos años. La otra persona es casada y, aunque coincidimos en un matrimonio de varios años según me contó, a él le pasaba lo mismo. Él tiene un matrimonio sólo de convivencia. Ya no hay relaciones íntimas, solo, según él, se acompañan. Lo nuestro ya cumplió cuatro años. Nos hemos prometido vivir juntos y hacer una nueva vida. Yo ya di mi paso, pero él no. Primero hubo que dar tiempo porque se le casaba el hijo mayor, después enfermedades en la familia incluyendo a la suegra, que él estima mucho. Después operaron a la esposa, la hija pequeña empezó a presentar crisis de adolescente bien fuertes y, para terminar, ya le nace una nieta dentro de un mes. Me ha pedido que espere un poco más, ahora es que se está haciendo ciudadano junto con toda su familia y el cuento es que para dar su paso fuera de la casa dice que es mejor así. Imagínese, estamos todo el día juntos, almorzamos, trabajamos, etc. Yo nunca pensé enamorarme de esta manera. De la parte mía fue creciendo pues cuando él me enamoró yo solo sentía curiosidad y un poco de gusto. Él es muy inteligente, como persona y amante. En estos cuatro años mi amor por él es ciego. Ya hasta he cambiado mi forma de ser. Yo era lo que se dice 'una mariposa', con mucha modestia, caigo bien. Tengo buen carácter y a veces, o casi siempre, tengo suerte para la parte masculina. Fue tanto mi entrega hacia esa persona que, no existe nadie a quien mirar ni en quien pensar que no sea él. Me he enamorado como adolescente de su primer amor. Pero de tanto amor ya empezaron algunos problemas. Ahora hace unos días me regaña de forma sutil por los perfumes que uso, pues según él pueden traer problemas; me tengo que cuidar de qué perfume uso pues tengo de varios y al abrazarnos hay que cuidar que el aroma no se le pegue en la ropa. Ahora se cuida como no lo hizo al principio. Ya creo que no es el mismo, pero por otro lado es un amor conmigo. Los fines de semana son largos sin él. Sólo nos mandamos mensajes por el celular y sé que no pierde oportunidad para enviarlos.. que me ama pero cuida mucho la otra parte. Me cuenta que la esposa es muy dependiente de él y que aunque no haya relaciones íntimas no le pierde ni pie ni pisada. A veces no me creo nada y tengo días como el de hoy que me quiero ahogar en llanto y acabar de una vez por todas con esta situación. No soy una persona fuerte y sé que esto me va a afectar mucho pero creo que por otro lado ya no siento igual. En esta relación no hay salidas nocturnas y los encuentros son casi siempre una vez por semana en mi casa cuando descanso. No hay gasto monetario de dinero de su parte hacia mí, pues hasta esa parte está resuelta en mi propia casa. Ya no somos tan jóvenes, él tiene cuarenta y ocho anos y yo cuarenta. ¿Qué más vamos a esperar? ¿A que ya no podamos con los años o que se seque el amor de tanta espera? Le agradezco por su respuesta. La necesito mucho y creo que hasta un psicólogo me hace falta. Tengo un vacío y no sé qué hacer. Gracias por leerme Doctora, gracias por estar ahí. Un saludo y un abrazo fuerte de su lectora y oyente fiel. Para esta carta me llamaré Camila. Estaré pendiente para ver si tiene la santa paciencia de escribirme. Que tenga un lindo día. 
 

Querida amiga, 
Esta carta me recuerda a la misma historia de muchas mujeres que inclusive llegan a los sesenta años, todavía esperando que él tome una decisión. Así los años pasen, menos va a tomar él esa decisión. Hay un historial con su familia, los hijos, los nietos, su esposa. Sí, su esposa, que le ha aguantado todo esto por muchos años y no lo va a dejar. Él tiene el mejor de los dos mundos: una esposa que posiblemente sepa de su infidelidad, pero se hace de vista gorda, una amante, pues no te olvides que eso es lo que eres, que tampoco se queja, también le aguanta todo lo demás. Hija, abre tus ojos, has terminado tu matrimonio por una ilusión, por una fantasía. Los fines de semana son tristes, él te amarra con sus mensajes de texto que son adictivos, que te hacen más dependiente de él. Con eso te alimenta, para que no pienses en más nada. Es un juego inconsciente quizás, pero maquiavélico. No sé si tuviste hijos con tu primer esposo. De ser así, ¿qué piensan de tu vida secreta? Me imagino que no te sientes muy bien con esto. Te recomiendo que comiences a asistir a los programas de CODA (Co-dependents Anonymous). Con las sesiones y los libros que hablan sobre este tema, poco a poco irás perdiendo las vendas de los ojos, irás recuperando tu sentido propio y verás que le irás dando poco a poco espacio hasta que llegue el día en que no lo extrañes, que inclusive te moleste que te llame. Este proceso largo, pero  es posible. Acércate a alguna iglesia, sal con amigas, sé voluntaria. Haz algo diferente con tu vida, inclusive toma clases. Lo que no puedes hacer, porque te destruirá, es quedarte esperando la llamada que nunca llegará o la visite que se pospone. 
Mira tu realidad y te deseo lo mejor para tu espíritu. 
 
Doctora Isabel