Latina graduada de UCLA manda una carta a su maestra que la desanimó a estudiar

Nunca abandones tus sueños, lucha por ellos a pesar de los obstáculos que puedas encontrar en el camino, tal como Desiree Martínez, quien durante la preparatoria (en la secundaria de South East de la ciudad de South Gate), tuvo que enfrentarse al desaliento de su maestra de curso , la cual en aquel entonces le había dicho que no perdiera el tiempo intentando entrar en la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA).

En junio pasado, esta joven de 22 años venció el pronóstico de su maestra de secundaria y se graduó de UCLA en la carrera de sociología.
Ya con el título en la mano, decidió escribirle una carta abierta a la que títuló: “Querida maestra de secundaria que trataste de desanimarme de ingresar a UCLA.  ¡Ahora soy una Oso Pardo” (a los graduados de UCLA se les llama Bruin, en español Oso Pardo).

Martínez recuerda que se le acercó a su maestra para pedirle ayuda con sus solicitudes de admisión para la universidad.  Estaba nerviosa porque eran instituciones destacadas, y aunque no se sentía confiada, si lo suficientemente bien como para ser admitida y competir por un lugar.
“No sé por qué los consejeros empujan a los estudiantes a estas escuelas cuando no están listos”, recuerda que le dijo la educadora con el ceño fruncido.

Lo único que logran es que a los estudiantes se les rompa el corazón cuando no son aceptados, y regresen como fracasados”, prosiguió.

Desiree Martínez creció en el sur de Los Ángeles y era la primera en su familia que pretendía ir a la universidad. De manera que las palabras de su maestra la hicieron llorar y la desanimaron profundamente.
“Después de lo que me dijo, la pensé dos veces. Me entró la duda de si la universidad era para mi y si debía solicitar el ingreso”, rememora la joven.

La misma maestra la incentivó a comenzar en un colegio comunitario. “Los niños de esta comunidad solo están listos para eso. Los consejeros te preparan para que te desilusión’, me volvió a decir recuerda Desiree.

Recuerda que esa misma maestra le aconsejó a sus compañeros, no tomar clases avanzadas de preparación para la universidad (AP clases) porque “era una pérdida de tiempo”.
Martínez decidió consultar una segunda opinión. “Le conté a Palomo, mi profesor de Historia de los Estados Unidos, lo que había pasado”, comenta. Y ésta fue su respuesta: “Mija, no dejes que ella te refrene. Sí es muy difícil entrar a UCLA pero eres una estudiante increíble que ha logrado mucho. Siento decirte que ésta no será la última vez que enfrentarás algo como esto, pero no dejes que gente como ésta, sea la razón para quedarte atrás”.

Meses más tarde, Desiree Martinez fue aceptada en UCLA. Ya graduada de la licenciatura, quiere hacer una maestría en Administración Pública.
“Mi sueño es trabajar en el Departamento de Educación de California para ayudar a cambiar las políticas de educación. Los maestros como la que me desanimó a mi a no ir a UCLA no deberían de estar en las escuelas”, considera.

“Necesitamos gente que crea en nosotros y se dé cuenta que no estamos inhabilitados. Los estudiantes de las comunidades de bajos ingresos, somos poderosos, inteligentes y merecemos maestros que apoyen nuestros más locos esfuerzos”, termina diciendo.

Mientras se prepara para hacer su maestría, Desiree Martínez trabaja en una organización no lucrativa que aboga por la educación de los menores de bajos ingresos.