Nuestra religión nos está dividiendo 

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Por La Dra. Isabel

 

 

 

 

 

Hola Doctora: 
Tengo problemas con mi esposo acerca de nuestra religión. No estoy de acuerdo con la clase de Iglesia a donde él asiste. Yo y mi hija estamos reuniéndonos en otra Iglesia. Eso ha causado mucho distanciamiento entre nosotros y me demuestra rechazo, enojo constante por nuestra situación. Él dice que no me sujeto a él y que nuestra hija está viendo todo este mal ejemplo al no sujetarme a él. Pero él tampoco ve que también tiene errores, y que no está 
poniendo el ejemplo de lo que profesa. Ayúdeme porque él está bastante indiferente. Me tiene mucho rechazo y se la pasa todo el tiempo malhumorado; en cuanto digo algo que no le parece se molesta mucho. La religión a veces se ha convertido en un campo de guerra, y él me dice que una casa dividida jamás prevalecerá. Ayúdeme por favor. Yo no me he separado de la casa de Dios, pero para él, que yo asista a otra Iglesia con mi hija, es como si estuviera en rebeldía con él y con Dios. Yo le he dicho que ahí donde él se reúne, no siento que haya avance en nuestras vidas espirituales, y que necesitamos crecer, pero así en esta situación como estamos, lo dudo mucho. Espero que por favor me ayude. Muchas gracias y que Dios me la siga bendiciendo como hasta ahora. 

Sinceramente, 
Rosita


Estimada Rosita:
Qué tristeza que estén divididos, al parecer, por asistir a una Iglesia. Cuando dos se
casan, deben de hablar de las cosas importantes personales, y por lo general está el
practicar su espiritualidad y/o religión. Al igual que se habla de otros temas
importantes, como el número de hijos, las finanzas y la relación con amistades y
familia.
Si lo comparamos con un contrato de venta de casa, o de un negocio, y uno o los dos
cambian cláusulas del mismo, eso puede causar que el contrato se haga nulo, ¿verdad?
Como no sé si ustedes hablaron sobre los temas mencionados, o si uno de los dos
cambió de idea en materia religiosa, eso tendrán que hablarlo y llegar a un acuerdo, o
el contrato quedará nulo.
Es obvio que ni tú ni él son felices. Tu esposo lo demuestra con su mal humor, y tu
hogar no está demostrando la existencia de la paz que se profesa en una familia donde
hay fe y esperanza. Creo que ustedes deben asistir a una conserjería llamada pastoral,
para que él pueda acceder a que si esa Iglesia a donde asistes es la que más te gusta, pues que entonces te lo permita. Ahora, dicho esto, mi opinión es que los dos están utilizando la
religión como una forma de controlar una situación que va más allá del matrimonio.


Busquen ayuda, y realmente hablen de los temas que quizás están escondidos en esta
situación.

Doctora Isabel

 

 

Extraído de “Cartas a la Dra. Isabel: Mensajes y consejos de El Ángel de la Radio