Una epidemia alarmante

Cuando el consumo popular de una categoría de productos provoca más muertes que todos los accidentes en las carreteras de Estados Unidos y todas  las muertes por armas de fuego, es momento de tomar acción.

Hablamos por supuesto del consumo de drogas, tanto ilegales como la heroína, así como los analgésicos derivados del opio y proporcionadas con receta médica.

Se trata de un fenómeno de creciente gravedad que la propia administración del presidente Barack Obama reconoce como una “crisis” nacional que está devastando a comunidades enteras del país, especialmente los suburbios de las ciudades de Estados Unidos y que en este caso afectas desproporcionalmente a familias blancas.

En 2014 más de 47,000 estadounidenses murieron a raíz de sobredosis de drogas, un 60 por ciento de las cuales fueron ocasionadas por analgésicos prescritos por médicos o heroína procedente primordialmente de México, de alta potencia y bajo precio.

La crisis fue analizada esta semana en una audiencia del Comité Judicial del Senado en momentos que el país se encuentra en plena campaña  electoral, lo que según expertos abre una oportunidad de aprobar una iniciativa de ley dirigida a combatir el problema que no distingue filiaciones partidistas.

Expertos coinciden que en la epidemia del consumo de analgésicos, metanfetaminas y heroína está destruyendo cada vez más familias y comunidades, por lo que urgen soluciones inmediatas para atender a los millones de adictos y prevenir su abuso entre las nuevas generaciones.


Para más información visita www.cdc.gov y la www.laredhispana.org