Nuestra misión: salvar vidas

Por Elsa Mora

 

 

 

 

 

 

 

 

Cuando escuché a Mark Zuckerberg, el fundador de Facebook, durante la reciente ceremonia de graduación de los estudiantes egresados de la prestigiosa Universidad de Harvard, sus palabras me conmovieron, y espero hayan tenido el mismo efecto en millones de jóvenes de mi generación del Milenio.

Para que nuestra sociedad avance –dijo Zuckerberg-- tenemos que lograr un cambio generacional, no sólo crear nuevos trabajos, sino crear un renovado sentido de propósito. No basta con tener un propósito para uno mismo. Uno también tiene que crear un sentido de propósito para otros”.

Egresé de la Universidad Brown en 2015, trabajé para el Departamento de Economía de la Universidad, para la oficina de un senador en Washington y para una consultoría de inversiones. Pero creo haber encontrado mi propósito en Aspira, una organización sin fines de lucro orientada a promover el avance educativo y de liderazgo en la juventud latina.

Actualmente formamos parte de una alianza con los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) con organizaciones que representa a las poblaciones más afectadas por el VIH/SIDA.  Mi misión, nuestra misión, es reducir el número de personas infectadas y buscar que aquellas que son portadoras obtengan tratamiento y permanezcan bajo cuidado médico.

¿Cuándo fue la última vez que pensaste sobre el peligro del VIH en el mundo o en tu comunidad? Si eres un hombre o mujer joven entre 13-24 años, las estadísticas son alarmantes. Existe una probabilidad del 20 por ciento de que tú serás infectado con el VIH. 

El virus puede permanecer latente en tu cuerpo durante 10 años sin mostrar rastros de enfermedad, hasta que los síntomas empiezan a manifestarse:  Aumento de las glándulas linfáticas, fatiga, depresión, fiebre, infecciones de hongos en boca y vagina, sudores nocturnos, diarrea y pérdida de apetito, memoria y peso.

Por eso es importante que tomes acción. Una de las medidas que puedes tomar para protegerte a ti y a los demás es hacerte la prueba del VIH. Piensa de esta manera: ¿Por qué me siento tan confiado/a de que no tengo el VIH? La única manera de saberlo con certeza es haciéndote la prueba.
 
Hacerse la prueba del VIH es sólo el primer paso. ¡También debes difundir la palabra y alentar a otros a darle prioridad a su propia salud y hacerse la prueba también! Dile a tus amigos y familiares que se sumen para juntos proclamar que están #Haciéndolo. La prueba es después de todo rápida, gratuita y confidencial. 

Como una latina de la nueva generación los invito a crear un sentido colectivo de propósito e imaginar un mundo libre del VIH. Cada uno de nosotros puede hacer la diferencia y vivir una vida sana. Todo empieza con la prueba. Escoge una fecha y una hora, y comprométete a cambiar tu mundo y nuestro mundo, una prueba a la vez.