Cómo criar niños valientes y cariñosos

Cómo criar niños valientes y cariñosos

La crianza de los hijos es una de las tareas más difíciles de todo padre, pues implica lograr transmitirle al niño todo el conocimiento y valores de tal manera que los pueda comprender e incorporar en su vida para su bienestar y el de las personas que lo rodean.

Si bien educar no es tarea sencilla, pues probablemente al mismo tiempo los padres están aprendiendo a ser padres, es una de las más gratificantes cuando se refleja en la vida del niño, quien comienza poco a poco a incorporar lo aprendido por sus progenitores: amor, respeto, confianza, camaradería, empatía, entre otros.

De muy pequeños, la curiosidad y el hambre por aprender son realmente herramientas muy valiosas para los padres. El mundo para los más pequeños es realmente un terreno inexplorado al alcance de sus sentimientos y deseos… guiarlos y motivarlos a descubrirlo es una de las tareas más placenteras que los padres pueden experimentar.

Para criar niños valientes y cariñosos nos vamos a focalizar en estas cuatro áreas de aprendizaje:

  1. Propósito

  2. Confiabilidad

  3. Generosidad

  4. Gratitud

Propósito

El propósito como objetivo ha de ser enseñado y valorado desde muy pequeños. Darle un sentido a la vida, encontrar aquello que los apasiona en todas las etapas de su crecimiento, motivarlos a más, comprender que hay que ir en busca de aquello que se desea a pesar de que en el camino se pueda fallar una y otra vez, todos estas experiencias encierran el propósito en la vida. Darle sentido a cada día, depende de uno, y lograr transmitirle desde muy pequeño al niño este aprendizaje le permitirá explorar el mundo y crecer en todo momento superando los obstáculos que inevitablemente la vida nos va colocando delante nuestro.

Según “The Path to Purpose: Helping Our Children Find Their Calling in Life”, de William Damon, aquellos niños que desde pequeños se los estimula y enseña la importancia del propósito en la vida, tienden a ser personas que:

  • Viven más y de manera saludable.

  • Están abiertos a nuevas experiencias.

  • Son personas predispuestas socialmente y se comprometen con su entorno (social, académico, laboral, familiar)

  • Son resilientes.

  • Conocen y aceptan las consecuencias de sus acciones y conductas a lo largo de su vida, dispuestas a aprender y crecer con estas.

Si desde pequeños, no se los estimula de manera adecuada, de más adultos pueden desarrollar serios problemas psicológicos como ansiedad, estrés, depresión y es por ello que es sumamente importante inculcarle a los hijos desde bebés el sentido de la vida, el propósito desde el amor y la calidez familiar.

Estudios llevados a cabo por el NSSI (National Student Service, INC), demostraron en una investigación sobre el suicidio y el sufrimiento psicológico en adolescentes menores de 20 años, que: el 31.7% de todos los estudiantes informaron suicidio, autolesión o niveles clínicos de depresión/ansiedad antes de completar la universidad; El 12.4% de los estudiantes reportaron sumar alguna forma de angustia psicológica en la universidad.

Pues es importante comprender que como padres existen múltiples herramientas para ayudar al niño a crecer en un entorno saludable y positivo, que le brinde confianza y entereza para superar las adversidades que la vida, con el paso de los años, va colocando en el camino.

Según el sitio web Focus on the Family, para lograr cultivar el amor por el aprendizaje en los niños es importante tener en cuenta los siguientes aspectos:

  • El aprendizaje y descubrimiento, algo positivo y enriquecedor. Enseñarle a tu hijo desde pequeño la importancia de aprender cosas nuevas, probar y en caso de fallar, aprender de ese error. No como una frustración sino más bien como un paso que te acerca un poco más al objetivo. No rendirse, pues el error es parte del proceso.

  • Incluir a los niños en las actividades diarias. Compartir actividades junto a tus hijos le enseñará habilidades de la vida invaluables: ir de compras al supermercado, cocinar juntos, doblar la ropa, cuidar el jardín del hogar, plantar aquellas plantas que más le gusten. Compartir con el niño/a las tareas domésticas le permitirá descubrir aquellas cosas que le despierten mayor interés y además esto ayudará a los padres para guiar a sus hijos en el camino del descubrimiento personal de sus intereses tanto en la educación como así también en el deporte.
    Por otro lado, al pasar más tiempo juntos, tendrán un espacio para el diálogo donde ambos podrán conocerse y brindar apoyo y ayuda en los problemas que se vayan presentando. Es una gran oportunidad para pasar un rato juntos.

  • Descubrir su tipo/ estilo de aprendizaje. Cuando son pequeños, los niños aprenden en todo momento a toda hora. Son esponjas las 24 horas del día, aprendiendo a través de todos sus sentido en manera simultánea. Pero a medida que van creciendo, el aprendizaje y el modo en que acceden a este se vuelve más personal y sofisticado, siendo en cada niño distinto y por ende, el modo de enseñarle cosas deberá ser abordado desde lados distintos.

  • Aprendices visuales. Son aquellos que aprenden de manera más rápida a través de lo que observan, de lo que ven. En estos casos la manera de estimular su aprendizaje es por medio de por ejemplo, rompecabezas y actividades visuales,

  • Aprendices auditivos. Se centran en la escucha y el habla, por medio de estos dos sentidos incorporan de manera más rápida el conocimiento. Hablar sobre lo que han escuchando, les ayudará de manera significativa para fijar lo aprendido.

  • Aprendices del tacto. Los niños con este patrón de aprendizaje aman tocar todo lo que los rodea. Si bien puede que no sean abiertos de manera activa, explorarán el mundo con sus manos. Algunas actividades que ayudarán a incrementar su aprendizaje serán: el Play Doh, bloques de madera, o bien los Legos que le permitirán construir, armar y desarmar a gusto.

  • Aprendices cinestésicos. El movimiento como herramienta de aprendizaje. Mantener el ambiente del hogar rico en actividades para explorar y crear será de gran ayuda para el niño. Las actividades interactivas donde el niño/a debe moverse, buscar, crear, serán de gran ayuda y mucho más útiles que mirar la televisión o jugar con la computadora.

Generosidad

El valor de la generosidad es una de las tareas más importantes que tienen los padres para enseñar a sus hijos, pues sucede que cuando los niños son muy pequeños les cuesta mucho comprender que no todo es de ellos y que en el acto de compartir y de ser empático con quien tienen a su lado, es donde se van trazando las verdaderas amistades y creciendo como personas.

Para que esto suceda es necesario que de muy pequeños se les explique y enseñe este preciado valor que los acompañará a lo largo de toda su vida, brindándole hermosas experiencias que lo nutrirán en todo aspecto.

¿Cómo enseñarle a mi hijo a ser generoso?

  • Evita la recompensa. Si le quieres enseñar a tu hijo el valor de la generosidad, no lo hagas desde el lado material, ofreciéndole una recompensa por ser generoso, pues puede ser contraproducente, ya que de esa manera puede que entienda que ser generoso vale la pena cuando se recibe algo a cambio.
    Por más tentador que resulte recompensar al niño, recuerda que no lo estarás ayudando y enseñando correctamente. Es importante que el niño de pequeño experimente la bondad desde al lado genuino, pues no sólo estará ayudando al otro sino también a sí mismo, pues implica dar sin recibir.

  • Premia carácter, no comportamiento. Es decir, felicita al niño cuando sea bondadoso para con otro y no el simple hecho de la acción que cometió. Es importante recompensar al niño cuando es una persona amable y no cuando hace algo amable. Por ejemplo: “Eres una persona tan útil” es mucho mejor que decir “eso fue algo muy útil”. El premio debe ir dirigida hacia la persona, y no hacia el hecho en sí.
    Pero sí critica al comportamiento. Pues cuando lo hagas el niño entenderá que no está bien lo que hizo y pensará en aquello, para mejorar a futuro. No lo hagas sentir avergonzado, pues de nada servirá. Recurre a remarcar que ese comportamiento no estuvo bien y que debe mejorarlo por medio de afirmaciones positivas. Por ejemplo: “Eres una gran persona y sé que puedes mejorar”.

  • Tú eres su ejemplo a seguir. Si en el hogar la generosidad se vive de manera cotidiana y genuina, ese será el mejor aprendizaje para el niño que lo adoptará como un valor normal en su vida.

¿Qué actividades puedo llevar a cabo junto a mi hijo para fomentar la generosidad?

  • Donar. El acto de dar sin recibir nada a cambio en uno de los aprendizajes más ricos para los pequeños, más en edades tempranas donde es importante que aprendan el acto de compartir. Pues si quieres donar dinero a una fundación, lo mejor que puedes hacer es acompañar a esa persona a la que le estás donando el dinero para ayudarla a comprar lo que necesita: comida, ropa, libros. Esta es una hermosa actividad para compartir con tu hijo y además conectar con personas desconocidas que muchas veces más allá de la ayuda material necesitan ser escuchados y consolados.

El sitio web de financiamiento de la educación DonorsChoose.org ha tratado de crear un sentido de conexión emocional entre los donantes y los receptores al ayudarles a aprender más sobre los maestros y los estudiantes a los que están ayudando, más allá de la transacción financiera.

Con el acto de donar, además le enseñas a tu hijo a no desechar aquellas cosas que ya no se utilizan más en el hogar, como los juguetes. Pues cuando sea más grande y no utilice algunos juguetes tendrás una oportunidad de enseñarle que puede hacer feliz a otro niño con sus pertenencias. Todo se recicla y reutiliza.

El impacto de ver a otro niño jugar con sus juguetes será una sensación gratificante para el niño, por ello hazlo parte del encuentro y de la donación para que de pequeño incorpore estas conductas en su vida.

Un estudio publicado en 2006 en la revista Journal of Psychophysiology encontró que los participantes que daban algún tipo de apoyo social o trabajaban en alguna ONG tenían cifras de presión arterial menores que los que no lo hacían.

Pues no sólo estarás ayudando a tu hijo a ser mejor persona sino que además le estarás brindando herramientas muy valiosas que beneficiarán su salud, ya que la bondad repercute en varios aspectos de nuestro organismo de manera positiva:

  • Reduce el estrés.

  • Te hace más longevo. Una investigación publicada en 2013 en la revista American Journal of Public Health asegura que las personas que acostumbran a ayudar a los demás están protegidos del impacto negativo del estrés sobre su esperanza de vida. Los que no suelen ser muy generosos tenían, según el estudio, hasta un 30 por ciento más de riesgo de mortalidad si durante el estudio reportaban al menos un suceso estresante en su vida.

  • Mejora el estado de ánimo. Regalar dinero o hacer regalos hace sentir tan bien a las personas como recibirlo.

Gratitud

De muy pequeños se le enseña a los niños a dar las gracias y ser agradecidos. Muchas veces, enseñado como un acto de cortesía ante un gesto de otro individuo o bien buenos modales, es importante demostrarle al niño que dar las gracias no se reduce únicamente a eso, una palabra, un acto automático por el simple hecho de repetir o decir “gracias” ante la mirada crítica y expectante de los padres.

Más bien se trata de fomentar el valor de la gratitud y valorar lo que se tiene: familia, colegio, comida, amigos, salud… Es importante que desde pequeños los niños puedan percibir que todas estas cosas que se dan en su entorno y en su hogar no deben darse por hechas, sino que para obtenerlas y estar en un perfecto equilibrio hay que trabajar y esmerarse, siempre con respeto y amor hacia el mundo que lo rodea… y agradecer aquellas cosas que forman parte de la vida cotidiana.

“Las personas agradecidas tienden a estar satisfechas con lo que tienen y por tanto son menos susceptibles a emociones como la decepción, el arrepentimiento y la frustración".

Confirma el filósofo Robert C. Roberts, catedrático de la Universidad de Baylor, quien centró toda su obra en la naturaleza y la interacción de las emociones, las virtudes y los vicios.

¿Cómo le enseño la gratitud a mi hijo/a?

  • Los padres, el mejor ejemplo. Los hijos siempre mirarán hacia arriba a la hora de aprender sobre todo de valores. De manera inconsciente, ellos repetirán todo lo que en casa se refleja. Así pues, si tú eres una persona agradecida… será el mejor punta de partida para este aprendizaje.

  • Dar las gracias es gratuito. A partir de los 3 años el niño/a ya comprenderá que no se trata de agradecer esperando algo a cambio. Dar las gracias no amerita recompensa.

Dar las gracias no sólo por cuestiones materiales sino también enseñarles a ser agradecidos ante determinadas conductas, gestos de otras personas hacia ellos.

¿Qué actividades puedo compartir con mi hijo/a para fomentar y enseñarle a ser agradecido desde temprana edad?

  • Carteles con normas de cortesía, ya sea para colocar en el aula del colegio o bien en toda la casa. Pueden elaborar juntos carteles con las siguientes frases: “Perdón”, “Gracias”, “Buenos días”, “Por favor”. Lo divertido es realizar carteles coloridos, con dibujos, y ponerse creativos. De esta manera el niño desde pequeño lo tendrá presente y comenzará a utilizar estas frases según amerita el momento.

  • Un juego para pensar...cerrando los ojos. En algún momento de la semana puedes elaborar este juego junto a tu hijo/a. Es sencillo, sólo deben armar un cartelito que diga “gracias por lo que has hecho por mí”, que incluso puede llevar consigo alguna golosina de regalo u otro obsequio material. El paso siguiente será que ambos cierren los ojos con la consigna de pensar en aquella persona que haya tenido un lindo gesto con él/ella. De fondo puedes poner música relajada… Luego le pides a tu hijo/a que abra los ojos y le de ese cartelito a aquella persona que recordó a modo de agradecimiento (puede ser su maestra, un amigo, papá, mamá, abuelos).

  • Un cuento con final a elección. Esta es una excelente idea que no sólo le enseñará a tu hijo/a el valor de la gratitud sino que además será divertido y creativo. Consiste en contarle una historia y que ellos elijan el desenlace dándole opciones para elegir. Para que sea más entretenido pueden hacerse ilustraciones.

    Por ejemplo: “Una abuela quiere cruzar la calle y no se anima debido a la gran cantidad de autos. Luce algo cansada y encima carga consigo una bolsa enorme con frutas. Agotada mira a su alrededor en busca de ayuda. Ve a un niño/a y le pide si la ayuda a cruzar la calle. Ambos cruzan despacio y al llegar al otro lado la abuela:

  1. Sonríe agradecida y le da un beso al niño/a.

  2. Le obsequia un dulce.

  3. No se dice nada y se marcha”.

"El corazón agradecido" es un estudio del Instituto HeartMath en el que se comprobó que la gratitud provoca mejoras en el funcionamiento del ritmo cardíaco y en la disminución de la presión arterial. Además se pudo observar que aquellas personas que repasaban las cosas por las que estaban agradecidas antes de dormir, lograban dormirse más rápido y por más tiempo. Dar las gracias, manifestarlas y sentirlas reporta, entonces y según los expertos, innumerables beneficios.

Confiabilidad

La confianza es un valor muy importante en la vida todo individuo, y su estructura dependerá de la personalidad de cada uno, que a lo largo de los años por medio de sus circunstancias de vida irá construyendo poco a poco, según lo aprendido. Por ello el rol de los padres en la crianza de sus hijos es tan relevante, pues el aprendizaje de estos valores hará de la vida del niño un camino apasionante por descubrir.

Generar confianza en los más pequeños no es tarea sencilla, pues es un valor que fácil se desvanece si se traiciona, falta a la palabra, se olvida, se generan dudas o bien se genera distanciamientos que para el adulto pueden no significar nada pero para el niño es el mundo entero. La confianza es frágil y debe construirse con cuidado y a lo largo de toda la vida… pero construirse al fin.

¿Cómo puedo enseñarle la confianza a mis hijos?

  • Creer en ellos. Si en el hogar la familia cree en ellos, será más fácil para el niño/a confiar en que son capaces de hacerlo. La flexibilidad y tolerancia en la casa generar cierta tranquilidad en el niño, que le permite ser optimista y desarrollar la confianza en sí mismo y en los demás.

  • Los problemas no son enemigos, son una oportunidad para crecer. Deja que se enfrenten solos a los problemas de la vida cotidiana. No intervengas. De esta manera el niño/a podrá resolver frente a las adversidades y crecer en todo aspecto sintiéndose capaz de hacerlo.

  • Cuando haga algo bien, dícelo. Y también demuéstrale tu interés y reconocimiento.

  • Cuando haga algo que está mal, haz una crítica al acto no a su persona. Habla con tu hijo/a para que pueda comprender qué fue lo que hizo mal y cómo puede la próxima vez actuar ante una circunstancia similar.

  • El diálogo, la mejor herramienta. Recurre a este desde temprana edad, pues es fundamental para hacer crecer la confianza en los demás. La confidencialidad ante un problema o algo que nos angustia será un buen punto de partida para que confíe en el otro.

Investigadores de la Universidad de Virginia encontraron que los niños de tres años confían más en la información que se les dice que en la información transmitida sin palabras.

¿Qué le aporta la confianza a mi hijo/a?

  • Autoestima.

  • Capacidad de enfrentarse a los problemas a pesar de las adversidades.

  • Serán capaces de expresar su opinión con respeto y sin dañar a los demás. No serán influenciables.

  • Por medio de la confianza podrán superar la frustración y aprender de sus errores y experiencias propias.

  • Favorece al crecimiento y desarrollo de la inteligencia emocional.

Educar niños confiables requiere de tiempo y tolerancia. No dejes de hacerlo, pues le estarás brindando a tu hijo/a una herramienta que llevará consigo toda su vida y le permitirá construir sus propias experiencias de manera sana y equilibrada.

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