¿Cómo enseñarle a mi bebé a flotar?

¿Cómo enseñarle a mi bebé a flotar?

Flotar salva vidas, y más cuando se trata de bebés que resultan ser los más vulnerables a sufrir un accidente doméstico ante un segundo de descuido de los padres.

Enseñar a flotar al bebé es el primer paso para luego enseñarle a nadar y que juntos puedan disfrutar del agua sin necesidad de usar salvavidas o de estar hiper alerta ante un descuido. Obvio que siempre cuidaremos del pequeño/a, pero el hecho de que sepa flotar por su propia cuenta evitará accidentes a futuro y lo proveerá al niño de una herramienta de autorescate.

En la actualidad existen varios centros donde enseñan a los bebés de 4 meses en adelante técnicas junto a los padres para aprender a flotar. Incluso en clases más avanzadas se simulan accidentes domésticos donde el bebé cae al agua y debe flotar para sobrevivir hasta alcanzar la superficie o el borde de la pileta.


El autorescate no sólo será una herramienta de salvación para el niño sino que además lo estimulará en muchísimos otros aspectos, como por ejemplo:

  • Potencia su inteligencia. El contacto con el agua lo volverá mucho más receptivo.

  • Desarrollo psicomotor. Aprender a flotar implica mover todos los grupos musculares y articulaciones, que caminando o gateando aún no lo logran. Movimientos de brazos, piernas, giros, flexibilidad, aumento de la capacidad pulmonar.

  • Mejor descanso, mayor apetito.

  • Fortalecimiento del corazón. Pues al nadar y utilizar los pulmones ante un mayor esfuerzo, aumenta la oxigenación y el traslado de la sangre al organismo en mucho más óptimo.


¿Cómo enseñarle a flotar a mi bebé?

  • Si tu bebé aún es muy pequeño, puedes iniciarlo en la bañera de tu casa, pues de esta manera se irá acostumbrando poco a poco al agua y a la sensación de sumergirse.

  • Una vez que el bebé supere los 4 meses, lo mejor es elegir una piscina específica, que tenga un espacio para los bebés, con agua cálida y templada, un espacio para vestir al niño/a al lado de la piscina, juguetes dentro y fuera del natatorio, y lo más importante es que el agua esté tratada con bromo u ozono que la mantiene desinfectada pero no son químicos dañinos como lo puede ser cloro para los bebés.

  • Ve a la piscina cuando haya menos gente, así tu bebé puede relajarse y concentrarse en tí en todo momento.

  • Hazlo sentir seguro y confiado en tí. A medida que el bebé vaya ganando confianza con el ambiente acuático, poco a poco irá soltándose de ti. Cuando observes que la confianza aparece… suéltalo un poco, siempre al contacto por si el niño se hunde. Intenta ponerlo boca abajo sobre el agua, sujetándolo desde la panza, y camina para que poco a poco sólo vaya estirando manos y piernas y tenga la hermosa sensación de flotar.

  • Termina la sesión cuando el niño esté a gusto. No esperes a que se irrite o le agarre frío. Termina la sesión cuando el bebé esté disfrutando pues así se llevará un lindo recuerdo y querrá volver.

  • Recuerda que esta será una actividad que podrán compartir ambos padres junto al bebé y brindarle herramientas para que en caso de un accidente el niño pueda mantenerse a flote hasta que llegue a superficie o alguien lo saque del agua. Si no te sientes listo para hacerlo tú mismo, en la actualidad existen muchos centros que ofrecen este servicio donde le enseñan técnicas de autorescate al bebé.

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