¿El asma es emocional?

¿El asma es emocional?

El asma se presenta como una afección respiratoria que dificulta respirar, pudiendo provocar en algunas casos, sofocación.

Ahogo es la palabra que podría definir al asma, y hoy nos enfocaremos en esta enfermedad desde el punto de vista emocional y no meramente clínico.

Sucede que la parte respiratoria está ligada íntimamente a nuestras emociones, como la ansiedad, la angustia, tristeza, los miedos… y tal es así que repercuten de manera directa en los pulmones y bronquios. Sí, las emociones pueden hacer eso y te sorprenderías hasta qué punto son capaces de provocar cambios y alteraciones en el funcionamiento del organismo.

Según la descodificación biológica de nuestro cuerpo (metodología terapéutica basada en el significado o sentido biológico de los síntomas de la enfermedad), víncula el asma con síntomas asociados a un evento doloroso como una separación o también a un conflicto vivido que se rechaza con violencia y después pasa por el mecanismo de la represión, dejándolo sepultado en el inconsciente. De manera que cuando se revive de algún modo ese evento que tanto daño nos provocó, el cuerpo siente el ahogo y desarrolla en muchos casos un episodio de asma, u otros trastornos respiratorios, incluyendo casos severos como el cáncer.

El asma emocional provoca un ahogo de emociones, donde el individuo se siente atrapado sin capacidad de elección sobre su propia realidad. Cae en un loop del cual no puede salir, pues no cuenta con las herramientas necesarias para superar el dolor que lo bloquea e impide seguir con su vida.

El asma surge como un gran impacto emocional al interior del organismo, afectando a 4 realidades del individuo: orgánica, cerebral, psíquica y energética. Y de este modo toda la biología del cuerpo entra en un estado de shock biológico. De tal manera que si no se resuelve el conflicto, el organismo lo resuelve internamente provocando por ejemplo un ataque de asma.

Si sufres de asma y estas medicado, pero quieres lograr un control sobre tu cuerpo ten en cuenta los siguientes consejos:

  • Practica ejercicios de relajación o meditación al menos una vez a la semana. Te ayudará a bajar la intensidad de las emociones negativas y controlar tu respiración para tener total control de tu cuerpo y mente.

  • Reconoce y acepta tus sentimientos. Es de suma importancia que aceptes tu realidad y tomes un papel activo en tu vida para revertir los sentimientos que te hacen perder el control sobre tu cuerpo.

  • Cumple las horas de descanso para que tu cerebro esté más relajado y por ende tu cuerpo también lo esté.

  • Lleva una buena alimentación, consciente, pues es clave ya que es el combustible de tu cuerpo.

Si bien el asma es una enfermedad que en muchos casos se controla con medicación, hay momentos dónde está vinculada a lo emocional estrictamente. Haz una introspección y observa lo que pasa en tu interior… amígate contigo mismo/a y pon tu mente y cuerpo en el mismo plano para salir adelante.

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