Océano de plástico: el impactante efecto del humano en la naturaleza

Océano de plástico: el impactante efecto del humano en la naturaleza

Por Agustina Plá

Cada año, ocho millones de toneladas de plástico llegan al mar: en el 2050 habrá más cantidad de plásticos que de peces. Inventores, científicos y políticos intentan poner freno a la catástrofe.

Durante siete meses, la expedición española Malaspina recorrió los océanos de todo el mundo con dos barcos. Entre 2010 y 2011 trazó una línea de Cádiz a Río de Janeiro, de Ciudad del Cabo a Perth, de Honolulú a Cartagena de Indias y de nuevo al puerto gaditano. Ese viaje científico alrededor del planeta buscaba estudiar el impacto del cambio climático en la vida marina.

Durante la expedición se extraían muestras tomadas a diferentes profundidades y paralelamente el investigador Andrés Cózar, que seguía el trabajo de los barcos desde tierra, comenzó a darse cuenta de algo inesperado. Al procesar las muestras en el laboratorio, veía que ahí, flotando junto a los más variados microorganismos, había plástico. Aparecía en todas las mediciones, también en las que se hicieron a miles de kilómetros de la costa. Tropezó con el plástico en todas partes, incluso en medio de ninguna parte.

Han bastado unas décadas de uso masivo del plástico para generar un problema de contaminación marina que ahora la ciencia trata de abordar. Todavía hay muchas incógnitas, pero algunas estimaciones ayudan a ir viendo el contorno del desastre: 

  • En 2050 habrá en el océano más toneladas de plástico que de peces
     
  • Las consecuencias sobre las especies marinas son devastadoras afectando su salud y existencia.
     
  • La ONU estima que al menos ocho millones de toneladas de plástico entran a los océanos cada año, causando anualmente la muerte de más de un millón de aves y de cerca de 100,000 tortugas y mamíferos.

Una de las propuestas de la cumbre de la ONU es crear un grupo de trabajo en el que participen representantes de la industria, pero esto ha generado desconfianza en organizaciones ambientales, que exigen que se haga más y más rápido.

Bangladesh, por ejemplo, prohibió en 2002 el uso de bolsas plásticas debido a que bloquean alcantarillas y contribuyen por ello al impacto de las inundaciones. Pero los bolsas son apenas una de las fuentes de plástico en los océanos.

Mientras no haya acciones concretas de aquellos que tienen el suficientemente poder para revertir de algún modo este proceso, el plástico en el champú, los envases de yogures, los encendedores y los globos de los cumpleaños seguirán causando la misma estadística: más de un millón de aves y cerca de 100.000 tortugas y mamíferos marinos muertos cada año.

Desde el lado de ciudadano del mundo, podemos reciclar y concientizarnos acerca de este grave problema. Pero lamentablemente el gran cambio lo pueden hacer las grandes industrias petroleras que son las mayores desechadoras de residuos al océano. En la medida que el consumo siga creciendo exponencialmente, las grandes industrias seguirán produciendo y desechando toneladas de residuos tóxicos a los mares. Tal vez, desde nuestro lado, la reflexión sería hasta dónde es necesario aquella que compramos y “necesitamos”.

Concientizandonos sobre el consumo desmedido, entre todos, podríamos mover a los gigantes de las industrias. Nunca es tarde para reflexionar y para cambiar. El planeta es de todas los especies, no sólo del ser humano. Pero a este ritmo no hay duda que nuestra especie está exterminando sin piedad a todas las demás.

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